
DEIA, 18/09/2002
Manifestación y algo más Kepa Landa
Ya han pasado unas cuantas horas desde los sucesos ocurridos en torno a la manifestación de Bilbao del sábado 14 de septiembre. Con los sentimientos y las sensaciones reposadas, con la mente más fría, hay que intentar buscar algunas claves para entender por qué ocurrió aquello.
La convocatoria de manifestación había sido comunicada como manda la ley a la autoridad competente. Y ésta no la había prohibido. En consecuencia, se iba a celebrar sin restricción alguna. Cuando cuarenta y ocho horas antes llegó un Auto judicial de Madrid, firmado por el Magistrado Juez Baltasar Garzón, ya se podía ver que la resolución era una meditada trampa política que se le tendía al Gobierno de Gasteiz.
Garzón, que la semana anterior había dictado otro Auto referente a una manifestación en Iruña, allí había afirmado "no autorizar la celebración de la misma". Pero en el caso de Bilbao no ordenaba impedir la manifestación. Se limitaba a comunicar su resolución a la Consejería, "a fin de que tome las medidas oportunas para prevenir la legalidad y el cumplimiento de las resoluciones judiciales firmes". Instrumentalizado una vez más por el gobierno de Madrid, obligaba a Gasteiz a decidir si prohibía la manifestación o no. Si lo hacía, problemas con los convocantes. Y si no lo hacía, a Ibarretxe y su gobierno se le echaban encima PP, PSOE y los medios de comunicación. ¿No se dieron cuenta de esta maniobra? Con la Ley Orgánica 9/83 en la mano que regula el derecho de reunión, artículo 5, a la vista del ambiguo auto de Garzón, la Consejería podía haber suspendido la manifestación por considerarla ilícita, y no lo hizo. ¿Por qué entonces la intervención posterior? Alguien quiso escenificar una actuación de la Ertzaintza ese día y lo consiguió. La marcha se inició con una presencia impresionante de personas. Entre aplausos fue avanzando a lo largo de la calle Autonomía. Al fondo, a la altura de General Concha, se veía un dispositivo policial, máquina de agua incluida. Delante del dispositivo, unas personas que se habían situado entre la policía y los que esperaban la llegada de la cabecera de la manifestación. Con los brazos abiertos, y dos de ellos desnudos. Era una actuación absolutamente espontánea. La cabeza de la manifestación, que consistía en una gran ikurriña rodeada de una cinta blanca portada por el servicio de orden, llegó frente al dispositivo policial. La ley que he citado, en su artículo 4-2, dice que "del buen orden de las reuniones y manifestaciones serán responsables sus organizadores, quienes deberán adoptar las medidas para el adecuado desarrollo de las mismas". ¿No conocían este artículo los policías que allí estaban, y los responsables de la Consejería de Interior?
En cumplimiento de ese mandato legal, las dos personas que habían comunicado la celebración de la manifestación, se dirigieron a los policías allí presentes acompañados de cuatro abogados. Detrás tenían a miles de personas que ocupaban en su totalidad la calle Autonomía, y querían evitar cualquier situación de peligro para nadie. Ésa fue la única fuerza de choque que se interpuso entre los er-tzainak y la cabeza de la manifestación. Entre ellos y el servicio de orden, retiraron a las otras personas hacia los lados, y no quedó nadie, salvo algunos periodistas y esas seis personas, entre la ikurriña y la policía. Trataron de hablar con quien mandaba la fuerza. Mientras lo intentaban, policías hombres y mujeres les ponían las bocachas cargadas con pelotas de goma a escasos quince o veinte centímetros de sus caras. Sus ojos estaban inyectados… ¿de qué? ¿Era necesario actuar así? ¿Así les enseñan a comportarse con los que van a hablar con ellos? Pidieron que se identificasen los que allí estaban, y lo hicieron. Se abrió el cordón policial, y las dos abogadas, con la convocante, pasaron al otro lado. El otro convocante y los dos abogados insistieron en que querían pasar. En ese momento, entre los policías alguien dio una orden, y a la vez que golpeaban a los dos abogados, empezaron a disparar pelotas de goma contra los que portaban la ikurriña y el grueso de la manifestación. A bocajarro.
Si se hubiera producido una desbandada de gente, ahora estaríamos hablando de otras consecuencias. Pero la gente se tiró al suelo… y se quedo. Empezó a avanzar el "botijo", y a tirar chorros de agua contra los que estaban tirados por el suelo. Y la gente no se movió. Volvieron a disparar contra los que estaban ya sentados o tumbados. Y la gente no se movió. Y de nuevo empezaron a arrojar agua, esta vez de color azul, con algún producto irritante. Y la gente siguió sin moverse. Decenas de miles de personas allí, quietas, sentadas, diciendo con su comportamiento algo muy importante, para quien quiera entender.
Se podrá justificar la intervención policial. Allá cada uno con sus valores y principios. Pero lo que no se puede es mentir. Allí no hubo agresión a la policía previa a las cargas. No hubo provocación alguna. Alguien tenía previsto que la Ertzaintza cargase, y lo hizo. Contra la ley, contra la propia actuación previa de la Consejería que ni había prohibido ni suspendido la manifestación, y contra la lógica más elemental, ante tal presencia de personas que estaban actuando de forma absolutamente pacífica.
Pero todavía hay más. Muchos de los allí reunidos querían seguir andando. Estaban dispuestos a recibir "lo que viniera", pero querían avanzar. Fue la prudencia de los organizadores la que se impuso. Pese al descontento de muchos de los presentes, se recomendó disolver la manifestación tras un breve acto final. Si aquella masa humana hubiera empezado a avanzar, nada más que eso, ¿de qué estaríamos hablando ahora?
Periodistas de medios de comunicación vascos y españoles vieron y vivieron en primera línea lo mismo que estoy relatando. Incluso sufrieron la actuación policial. ¿Por qué la mayoría de ellos no han contado la verdad de lo ocurrido? ¿Por qué se han escudado en la versión de Interior? Allá con su conciencia y responsabilidad. Las hemerotecas dejarán constancia de su comportamiento. Las dos personas que se desnudaron fueron detenidas. Al parecer dice el atestado que agredieron a los policías y que gritaron "Gora ETA". Ese grito allí no se escucho en ningún momento. Y si lo afirman los ertzainak allí presentes, mienten.
¿Era necesario que ocurriese lo del sábado en Bilbao? Algunas personas que han conocido y seguido la forma de actuar de la CIA en el cono sur de América, dicen que la estrategia de tensión que suelen seguir es muy similar a la que se está llevando desde Madrid, y que se ha concretado en lo ocurrido el sábado. Generar una situación de conflicto en la cual quien tiene que decidir está muy presionado, y ve que todas las salidas son malas. Dejar en manos de la policía la resolución de situaciones concretas. Provocar alteraciones de orden público, que justifican cada vez más represión. Si a esto añadimos que desde Madrid manejan las resoluciones judiciales a su antojo, la situación se va deteriorando por momentos. Madrid está actuando contra sus propias leyes. Garzón está constantemente invadiendo competencias que le son ajenas, y tratando de condicionar a todos con su actuación. Quien no sea capaz de tener suficiente carácter político para saber cuál es su sitio y defenderlo, que actúe en consecuencia. Quien busque modelos que se fije en los manifestantes del sábado, que se quedaron a resistir la actuación, iba a poner agresión, policial.
Kepa Landa
Abogado presente en la manifestación ‘Gora Euskal Herria’ de Bilbo
![]() |